Mis padres tuvieron que emigrar de Aragón, de un pequeño pueblo de Huesca pegado a los Monegros. Ellos y sus familias habían perdido la guerra y el trabajo no abundaba. Barcelona fue su destino. Mi madre trabajó de criada en casa de unos “señores” de la zona alta (“nacional franquista”) de Barcelona y mi padre estuvo construyendo la estación del metro de Marina de la línea 1. Años después, mi madre trabajó en una fábrica cercana a casa, levantándose a las cuatro de la mañana, y mi padre reparaba vagones de trenes en RENFE. Se levantaba una hora más tarde. Mi hermana tuvo que dejar los estudios y empezar a trabajar en una fábrica sin haber cumplido los 13 años. En casa faltaba dinero.
[...]Un disparate político-lingüistico. La Corporación Catalana de Radio y Televisión y Cristina Peri Rossi
[...]