A propósito de “Hollywood contra Franco” de Oriol Porta
[...]El ruso Sergei Eisenstein es uno de los grandes artistas del siglo XX. Lisa y llanamente puede considerárselo como el inventor del lenguaje cinematográfico. Los que hoy ya pasaron a ser los códigos comunes del cine, sus formas estandarizadas, normales, son producto de su creación. Visionario como pocos, su obra marcó la producción del séptimo arte para toda la posteridad y lo que actualmente tenemos como la manera normal de apreciar la pantalla grande, fue su aporte cuando recién comenzaba a balbucearse con los primeros experimentos de la imagen en movimiento. El cine es lo que es, en muy buena medida, por su aporte. Su vida, por tanto, es un ejemplo de búsqueda, de creatividad, de indagación perpetua. Evocarlo es rendir un homenaje al verdadero espíritu innovador, vanguardista. Por ese mismo espíritu, justamente, por esa inquietud continua, ese afán de descubrir lo novedoso, es que abrazó las teorías socialistas y aportó como pocos en la construcción de esa gran empresa que fue la Revolución Bolchevique de 1917 en su patria natal, la primera experiencia de gobierno popular de la historia.
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