Editorial Artículos Descarga en pdf Enlaces Campañas Para saber más

 

panorama
Panorama energético español    

Más del 65% del consumo energético en el Estado español descansa sobre los combustibles fósiles, de los que apenas producimos un 2%. El resto lo importamos de países que (en total importamos un 80% de nuestros recursos energéticos), en un momento dado, podrían cortar el suministro; entre otros motivos, porque tengan que hacer frente a su propia demanda interna. Dado el volumen de importación diario, los accidentes son frecuentes y episodios como el del Prestige no deben verse de forma coyuntural, tampoco el gaseoducto que la empresa Gamez pretende construir desde Argelia pasando por el parque Natural Cabo de Gata, en Almería. En la medida que la demanda no deja de incrementarse (ha crecido un 47,7% entre 1997 y 2003 y, dentro de ella, el consumo eléctrico se ha disparado un 90% desde que somos un país de “nuevo rico”) y no se aumenten los niveles de efi ciencia energética (el consumo energético es superior al PIB), la dependencia energética será uno de los talones de Aquiles de la economía española. Además, las emisiones de gases de efecto invernadero (derivadas de la combustión de estos recursos fósiles) seguirán sobrepasando con creces los compromisos fi jados por el Protocolo de Kyoto, que no sólo tendrá un coste económico añadido (pues tendremos que hacer frente a las multas en el 2007 por superar los límites europeos) sino que ya tienen un coste enorme en la salud de quienes respiran un aire que supera, en muchas ciudades, los niveles de calidad mínimos.
La generación eléctrica que abastece a la máquina y al aparato que mediatiza nuestras vidas sigue siendo fundamentalmente térmica (principalmente se apuesta por las de ciclo combinado que funcionan con gas), pues es más rentable que la energía nuclear. Pero en los últimos años se han desarrollado más las tecnologías renovables cuando el precio del petróleo y la contaminación atmosférica ha hecho a los países industrializados ver “las orejas a lobo”.

Si bien en la generación eléctrica hay una posibilidad de introducir tecnologías renovables, en el transporte no hay alternativas a corto plazo para sustituir el petróleo. A pesar de esto, los últimos gobiernos españoles no han favorecido el transporte colectivo y han dejado el ferrocarril agonizante; han preferido apostar por el transporte por carretera y el tren de alta velocidad. De llevarse a cabo los objetivos previstos en el Plan Estratégico de Infraestructura y Transporte (PEIT), el Estado español contará en 2020 con una red de autopistas y autovías de 15.000 kilómetros y 10.000 de red ferroviaria de alta intensidad (lo que equivaldría a la red a la cifra prevista para toda la UE en 2020). “La enorme inversión con que se pretende dotar al PEIT (casi 44 millones de euros diarios durante 15 años) no sólo hipoteca al país con un sistema de transporte energético y funcionalmente inefi ciente, sino que absorbe recursos fundamentales para realizar futuras transformaciones estructurales, singularmente en los sistemas de transporte y de energía”, según un informe demoledor que han elaborado tres profesores de la universidad de Barcelona para Ecologistas en Acción. Previsiones de crecimiento energético La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha estimado en su informe anual de 2005, que la demanda energética de consumo al año. Quedan en el subsuelo reservas probadas para unos 65 años, pero si tuviera que sustituir el petróleo esas reservas caerían a unos 15 años de duración. PETRÓLEO La producción anual de crudo en el Estado, alcanza para un día y medio de consumo (en 2004, sólo se produjo un 0,4% del consumo estatal, 14.000 toneladas de crudo). CARBÓN En 2004 sólo se produjo un 9% del consumo estatal. ENERGÍA NUCLEAR En España se produce un 10 % de la energía, toda ella en forma eléctrica, a través de los 9 reactores repartidos por la Península. En el 2004 el PSOE se comprometió a abandonar la energía nuclear en un plazo de 20 años. ENERGÍA TÉRMICA La energía eléctrica es fundamentalmente de origen térmico, sin embargo ésta depende de los combustibles fósiles para funcionar.

 

 

Previsiones de crecimiento energético
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha estimado en su informe anual de 2005, que la demanda energética mundial se incrementará en 50% para 2030, una cifra alta y, sin embargo, estimada a la baja, pues presupone una evolución del consumo estable. El informe subraya que, a pesar del ligero incremento de la energía renovable, para 2030 las principales fuentes de energía seguirán siendo el gas y el petróleo. La demanda de derivados del petróleo alcanzará los 92 millones de barriles diarios en 2010 y los 115 millones de barriles al día en 2030, con un promedio de crecimiento anual del 1.4%. Respecto a la demanda de gas natural, fuente de energía que experimentará un mayor crecimiento, el consumo se incrementará cada año una media de 2.1%, hasta los 4.8 billones de metros cúbicos para 2030 (lo que supone un aumento del 75%). No cita al carbón, que a pesar de la imagen europea de que su consumo retrocede, esto no es así: desde finales de los ’80, su consumo está estabilizado en torno a los 2.200 Mtep, si bien su peso relativo va cayendo. Según este informe las emisiones de CO 2 aumentarán en un 70% para 2030.

     




 

t