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relaciones de poder
Relaciones de poder en la civilización material petrolera (1)    


La historia del capitalismo es también la historia del petróleo y conlleva un apellido nacional: Estados Unidos, la personificación de la civilización material petrolera. Allí empezó la explotación industrial de petróleo, iniciando el neoliberalismo hace más de 100 años. La primera vez que una empresa concentró el capital y rebasó las dimensiones del Estado, ocurrió con la Standard Oil, propiedad de Rockefeller. Su poder era absoluto hasta la primera década del Siglo XX, momento en el cual el presidente Roosevelt le impuso el fraccionamiento(2). Los norteamericanos descubrieron los yacimientos de Texas, Oklahoma y California en un momento en el cual los únicos importantes conocidos se encontraban en el Cáucaso. Se convirtieron entonces entre 1860 y 1960 en el primer productor mundial de este recurso. El nuevo capitalismo norteamericano con base petrolera se enfrentaría a partir de ese momento con el viejo capitalismo basado aún en la producción de carbón.

A partir de entonces, el petróleo se vinculó con los grandes procesos políticos del Siglo XX. Difícilmente podemos entender las dos Guerras Mundiales prescindiendo de la problemática petrolera, puesto que la Primera fue ganada por los que se movían con petróleo y la Segunda por los que se movían por petróleo. La primera preocupación de Alemania, una nación en desventaja respecto a Inglaterra o Francia por no disponer de colonias, radicaba en el petróleo. En ese entonces, las inmensas reservas del Golfo Pérsico no eran aún conocidas, y se pensaba que el petróleo se encontraba principalmente en el Cáucaso. A ello se debía el interés de Hitler por la toma de Estalingrado y la pérdida de ésta batalla en 1943 significó la pérdida de la guerra. De forma tal que la Segunda Guerra Mundial representó más una victoria del petróleo sobre el carbón, que una victoria de Estados Unidos sobre Alemania.

El petróleo se encuentra también detrás de los grandes procesos de contra-revolución puesto que los capitales petroleros se convirtieron en los guardianes del desarrollo capitalista. Así por ejemplo, las empresas petroleras financiaron la formación del Partido Nazi Alemán desde los años 20. La explicación radica en que la Alemania de inicios del Siglo XX constituía el principal laboratorio de la insurrección anti-capitalista, contando con la clase obrera más organizada y combativa del planeta, y cuya expansión preocupaba a los grandes capitales. Evidentemente, los petroleros no habían previsto la exterminación de millones de personas en los campos nazis, pero quedaron manchados y acogieron los tesoros alemanes al terminar la guerra(3).

El "oro negro" se relaciona también con la propia construcción ideológica del progreso capitalista. El descubrimiento de los yacimientos petroleros del Golfo Pérsico en los 40 generó un "espejismo energético" que se vinculó con la lógica crematística de la producción infinita de riqueza. Entre 1945 y 1973 el capitalismo creció como nunca en su historia. A partir de los años 70, la OPEP subió el precio del barril de petróleo de 3 dólares a 4.5. La inestabilidad y el pánico generados provocaron un nuevo incremento del precio, el cual alcanzó en 1979 la suma de 35 dólares. La crisis afectó particularmente a las potencias centrales que perdieron miles de millones de dólares a favor de los representantes de la OPEP en el Medio Oriente. Gran parte de las ganancias fueron depositadas en los bancos europeos, estadounidenses y japoneses. Se diseñó entonces un mecanismo para aprovechar este dinero desarrollando la deuda financiera internacional. Así, las potencias retransfirieron sus pérdidas petroleras mediante préstamos a los países de la Periferia y las siguen recuperando hoy con creces. Los países a los cuales no se les pudo recargar la deuda fueron los países árabes de la OPEP, por lo que se optó por fracturar su unidad, logrando en 1985 el descenso del precio del petróleo a 15 dólares por barril. En paralelo, para desmantelar la dependencia frente a los países del Golfo, se desató una política de ahorro energético racionalizando el consumo de la industria y propiciando una revolución tecnológica. Estados Unidos inició además una política de diversificación de sus fuentes energéticas. Se extendieron las exploraciones en todo el planeta y se habilitaron regiones tales como Alaska y Africa impulsando asimismo la explotación en América Latina, de donde proviene el 40% de la energía importada por los Estados Unidos.

Hoy en día, no encontramos un área importante del planeta donde no intervenga el valor de uso petrolero transformándose y organizando de manera imperialista la totalidad de la vida. Sin embargo, el mundo hecho de petróleo se enfrenta a dos límites. El primer y más grave se sitúa en el ámbito ambiental y se vincula con la dinámica bélica. La magnitud de la combustión de los hidrocarburos ha conducido al planeta al borde del suicidio e incluso Estados Unidos son el escenario de conflictos frente al problema ambiental. La tendencia en la cual se integran Clinton y Al Gore ha propuesto reformas en una perspectiva más ecologista y ha apoyado los Acuerdos de la Cumbre de Kyoto. Ante la victoria electoral de este sector, el grupo de empresarios que representan al petróleo organizó el primer fraude electoral de la historia de los Estados Unidos en Florida. La primera acción del gobierno de Bush fue entonces de anular el cumplimiento de los Acuerdos de Kyoto y de empezar a montar a escala planetaria una provocación que ha permitido al complejo militar norteamericano reactivar la industria petrolera. El segundo límite radica en el agotamiento de las reservas. Rifkin observa al respecto que hemos consumido casi la mitad del petróleo que quedó atrapado en los subsuelos desde el periodo Jurásico. Existe actualmente un debate al respecto donde se discute si la cima de la campana de Hubert será alcanzada en el año 2003, 2009 o 2015 y es muy importante puesto que a partir de ese momento los precios del petróleo subirán inevitablemente.

Los grandes articuladores de la globalización son los intereses petroleros que se activan en un contexto donde coinciden cuatro crisis: económica, ambiental, tecnológica y social. Cualquier estimación que se haga a futuro debe medir los límites de consumo por límite ambiental y los límites de la producción por agotamiento de reservas, sobre todo si hacemos estimaciones de desarrollo económico de una nación y de consolidación de su soberanía. En ese sentido, debemos examinar con mucho cuidado las ventajas y desventajas que comprende la producción de hidrocarburos, no solamente en términos crematísticos, sino también en términos de valor de uso y de nuestra civilización material. No debemos olvidar que las pérdidas a nivel ambiental ya no pueden ser recuperadas y que esto se traduce también en importantes costos económicos.

 

Notas:

1.- Síntesis a partir de: Barreda [2005], "Civilización material petrolera y relaciones de poder", en: Fobomade, Geopolítica de los Recursos Naturales y Acuerdos Comerciales en América Latina, La Paz (www.fobomade.org.bo)

2.- Standard Oil fue dividida entre la Standard Oil de Pennsylvania, Illinois, California, TEXACO, MOBIL y GULF. Posteriormente, conforme los norteamericanos y los ingleses extendieron el desarrollo petrolero mediante el saqueo de diferentes países, se conformaron las empresas petroleras nacionales. La primera que libró una batalla frontal contra las transnacionales norteamericanas fue PEMEX en 1938, con la nacionalización de los hidrocarburos por Lázaro Cárdenas en México. Después de la Segunda Guerra Mundial el "mal ejemplo" cundiría en una oleada de nacionalizaciones. Hoy, entre las ocho principales empresas petroleras del planeta, cuatro son privadas (Exxon-Texaco, BP, SHELL, TotalFinaElf) y cuatro nacionales (en Arabia Saudita, Irán, Venezuela y México).

3.- Otro ejemplo de esta alianza con la contra-revolución se ubica después del conflicto, cuando el capitalismo empezó a percibir el peligro de subversión en Sudamérica, y principalmente en Chile. La clase obrera chilena constituía el equivalente continental de la clase obrera alemana, al punto que ganó democráticamente el tránsito al socialismo. Esta situación merecía una respuesta similar a aquella ideada en Alemania. ¿Para quién trabajaba Henry Kissinger? Era el brazo derecho de Rockefeller. ¿Quién financió la Operación Cóndor? Las petroleras, que utilizaron los viejos tejidos nazis anclados en Sudamérica, articulándose además con la CIA y el aparato político-militar de los Estados Unidos.


 

 

 

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