CUENTO
(para acompañar el final del cuento con música e imagen, clica aquí y pon el volumen más bien alto)

Érase una vez una ciudad que tenía fama de ser muy bella. Y es que, de verdad, lo era.
Se veía el mar desde un montón de sitios,
y conservaba piedras que ya habían tocado con sus manos los primeros habitantes de aquellas tierras
desde tiempos muy remotos, mucho antes aún de que llegaran los romanos.

Un día, unos señores decidieron poner a su alrededor un montón de petroquímicas y otras fábricas
que la llenaron de peligros, de tóxicos y de malos olores.
¡Pero seguía siendo una ciudad preciosa, y esto lo compensaba todo!

Hasta que, hace unos cuatro o cinco años, por una serie de razones,
entre ellas que alrededor de Barcelona ya estaba todo superconstruído,
empezaron a dispararse los precios de las viviendas. Y entonces, unos señores, que eran de los que tenían más dinero,
curiosamente promotores inmobiliarios cercanos al ayuntamiento,
y que además (o por lo tanto) sabían muy bien dónde iban los planes urbanísticos que se iban aprobando,
fueron comprando por dos duros y con malas maneras los terrenitos, y empezaron a construir.

Los terrenos que más interesaban eran los cercanos a las playas.
No fueron los primeros que construyeron porque los permisos no se conseguían en un momento.
Así que empezaron por Terres Cavades, el valle de l'Arrabassada, etc. etc. etc.

Volviendo a los habitantes de la ciudad: Ya no daban ganas de salir de paseo por las ermitas etc.,
porque por todos lados había carreteras recién hechas,
y grúas que levantaban casas como enormes cajas de zapatos.

QUEDABAN LAS PLAYAS….!
Pero el ayuntamiento iba "interviniendo" en cada una de ellas,
realizando proyectos que se supone que subirían mucho el precio de los solares y de las futuras casas que edificarían por allí cerca .
Tenían muy mal gusto, y en la del Miracle no os quiero ni contar el marmotreto de cemento que nos montaron.
La de la Arrabassada la despersonalizaron.
Mucho más interesante estaría con sus chiringuitos antiguos donde se comía marisco y se hacía fiesta por la noche
que con sólo cemento, cuatro palmeras que dan pena
y una tarima de madera del estilo de la que quieren poner al sur de la Platja Llarga.
En la Savinosa, ya han permitido que las casas asomen por detrás de la playa, y lo que vendrá
(están preparando otro proyecto para ella).

Y ahora quieren empezar con la Llarga, donde se supone que primero de todo quitarán el antiguo búnker,
hoy utilizado entre otras cosas parecidas para hacer música a la luz de la luna,
y que ya forma parte de la historia y el paisaje de la playa.
Pretenden construir un ostentoso Paseo Marítimo, disfrazado de ecológico, pero que si se mira en detalle no lo es para nada,
y que, no lo olvidemos, está muy ligado a la valorización de las 500 viviendas de lujo que quieren construir detrás de la playa.
(ver ***)
Y porque la Generalitat se lo rebajó un poco, porque en los planes urbanísticos querían hacer ¡900!

Entonces ocurrió algo fantástico:
Resulta que en cada habitante de la ciudad dormía un Duende,
que cuando se enteraba de que ya iban a por las últimas playas naturales que quedaban en el país,
se comenzaba a despertar,
se movía en el interior interior de cada persona, haciéndole cosquillas por dentro para que se moviera también,
y asomaba por sus ojos dando un brillo especial a su mirada. El Duende susurraba a nuestros oídos:
"¡Tenéis que salvar la Platja Llarga ¡"

Y casi sin darnos cuenta, nos encontrábamos pegando cartelitos por las paredes, por las tiendas, por los bares…
explicando a l@s demás habitantes lo que pasaba, y las cosas que se podían hacer:
"Mira, vas a la web, apartado "Acciones", y de allí puedes imprimir un montón de cosas, carteles, hojas de firmas…
te puedes dar de alta en la lista de gente interesada en salvar la playa, puedes colgar una pancarta del balcón,
o poner una pegatina en tu coche…
remailear los emails que te llegan… puedes escribir a los periódicos… ¡Hay un montón de cosas que se pueden hacer!"

Y así, poco a poco, se iba montando una campaña para salvar a la playa de aquel horrible Paseo.

¿Que cómo acaba este cuento? ¡No ha acabado todavía!
(Continuará)
Pero igual podemos salvar no solo la Platja Llarga sino también los bosques del Mèdol, y el río Gaià....
Junto con muchos más grupos de gente de esas zonas, ahora pedimos la creación del
PARQUE NATURAL DE LAS TIERRAS DEL GAIÀ

(INICIO)